《SIN SECRETOS- CYNTHIA RYTLEDGE》Capítulo 8
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—Qué bien está jugando Tommy —dijo Jack.
Trish levantó la vista, sorprendida. Hacía dos semanas que venía a los partidos de Tommy y era la primera vez que se encontraba con Jack. Era la primera vez que lo veía desde que él le había preguntado si Tommy era su hijo.
—¿Qué haces aquí? —le preguntó.
—He venido a ver el partido —le dijo él—. Toma, sujeta esto.
Jack le pasó un vaso grande de gaseosa y puso su tumbona junto a la de ella al borde de la cancha.
—No, en serio —le dijo Trish—. ¿Por qué estás aquí?
—Porque —dijo él con una sonrisa cautivadora—. Hay alguien a quien quería
ver.
Durante un brevísimo instante, Trish imaginó que iba a verla a ella, hasta que
su mirada tropezó con Matt, calentándose para entrar en el campo. Por supuesto. Había ido a ver jugar a su sobrino.
—Toma —dijo, devolviéndole el vaso de gaseosa
—¿Quieres un trago? —le ofreció Jack.
—No gracias. No bebo gaseosa.
Jack se encogió de hombros y tomó un trago del vaso de plástico.
—A mi hermana tampoco le gusta el sabor.
—No es el sabor lo que no me gasta —dijo Trish, echándose hacia atrás y estirando las largas piernas—, sino las calorías.
—No parece que tengas que preocuparte demasiado por ellas—dijo él.
—Sí, claro —se mofó ella—. Como si fuese una reina de la belleza.
Se había vestido con prisa y llevaba el cabello recogido dentro de una gorra de béisbol, un top que te dejaba el vientre al aire y unos pantalones cortos color caqui.
La mirada masculina recorrió lentamente su cuerpo escasamente vestido, haciendo que la piel te ardiera.
—Pues a mí me parece que estás preciosa.
Trish hizo un esfuerzo para no cruzar los brazos sobré sus pechos.
—Te he echado de menos —dijo él suavemente—. Te hubiese llamado, pero...
—No tienes por qué darme explicaciones —dijo Trish, moviéndose en la silla y lanzando una risilla.
—Bueno, aunque no me echases en falta —dijo Jack, que se había quedado mirándola un instante, perplejo—, yo sí que te he extrañado. De hecho, estaba pensando si Tommy y tú querríais venir conmigo a Kansas City esta noche. Quizá podríamos ir a cenar o ver una película.
—Lo siento, pero Tommy tiene una fiesta de cumpleaños y luego se quedará a dormir en casa de un amigo —dijo Trish.
—¿Y tú?
Fue la expresión insegura de sus ojos y el hecho de que sí lo había echado en falta lo que evitó que Trish mintiese y le dijese que tenía plan. Además, ¿qué tenía de malo que pasasen la velada juntos?
—Una película sería divertido —dijo—. ¿Puedo elegirla?
Bromearon sobre la elección de la película durante el resto del partido y de camino a llevar a Tommy a su fiesta de cumpleaños. No fue hasta que llegaron a Kansas City que cedió y la dejó elegir a ella, haciendo cómicos gestos de exasperación cuando ella eligió una «peli de chicas».
Pero después, cuando él quiso comer algo dulce, le dejó elegir el sitio. Él eligió una elegante heladería en un encantador edificio de Country Club Plaza.
—Creía que te encantaba el helado —dijo Jack, mirando su enorme copa de helado de chocolate con nata y nubes y comparándola con la bolita de vainilla que comía ella,
—Claro que me encanta —dijo Trish, tomando una cucharadita—. Lo que pasa es que ahora tengo un poco más de cuidado que antes. Cuando estaba en el instituto me atiborraba de helado todas las noches. Ya no lo hago más.
—Siempre te gustó comer—dijo Jack.
—Entonces, la comida era mi forma de enfrentarme a la vida.
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—Habrá sido duro —dijo Jack—, perder a tu madre cuando eras tan pequeña.
—Ni te lo imaginas —dijo Trish, echándose hacia atrás y dejando la cucharilla.
—Recuerdo que me decías que la extrañabas mucho.
—Como yo era única hija, no era solo mi madre, lo era todo, también mi amiga. Cuando mi padre nos dejó, fue duro. Pero cuando mi madre murió... —se interrumpió Trish para tragar el nudo de la garganta—, nunca me había sentido más sola.
—Tenías a tu abuela.
—Sí —dijo Trish—. Y ella hizo lo que pudo, dadas las circunstancias.
—¿Circunstancias?
—Era una anciana que tendría que haber estado jugando al bridge en vez de criar a una adolescente. Ella quería que mi padre se involucrase más, pero él no estaba interesado en ello —dijo Trish, desviando la vista y parpadeando—. Cuando mi madre murió, él ya tenía una segunda mujer y un bebé en camino. Así que mi abuela no tuvo más remedio que hacerse cargo de mí. Yo intentaba no molestar, estudiaba mucho, la ayudaba con la casa y... comía. La comida sé convirtió en mi mejor amiga.
—Yo sabía que te resultaba duro, pero no que lo era tanto —dijo lack, alargando la mano por encima de la mesa para tomar la de ella—. Siento que hayas tenido que vivir todo aquello.
Las lágrimas hicieron que los ojos le escocieran, pero ella inspiró.
—¿Qué es lo que dicen? ¿Que lo que no mata nos hace más fuertes? Jack le apretó la mano antes de soltársela.
—Me hubiese gustado acompañarte.
—Y lo hiciste —dijo Trish, dándose cuenta de que era verdad—. Todas aquellas veladas en la hamaca del porche de mi abuela significaron mucho para mí.
—Lo dices por pura bondad. Me he dado cuenta de que como amigo no fui una maravilla.
—¿Por qué dices eso?
Jack bajó la vista, con una expresión seria en su atractivo rostro.
—Por ejemplo, sabía que extrañabas a tu madre, pero nunca se me ocurrió siquiera invitarte para que conocieses a la mía.
—Tu madre ya tenía una hija —dijo Trish—. No necesitaba otra.
—Sin embargo...
—En serio, Jack —lo interrumpió Trish—, ni pienses en ello.
—Lo siento —dijo él—. Lo siento mucho.
—Ya te he dicho que no importa.
—Sí que importa —dijo él—. Quiero compensarte por ello.
—¿Compensarme? —se extrañó ella—. ¿A qué te refieres?
—Quiero que me des otra oportunidad para demostrarte la buen amigo que puedo ser —le dijo—. Empezaremos otra vez. Esta vez no te fallaré.
Trish lo miró a los ojos y se preguntó si seria tan tonta de considerar su oferta.
¿Pero no merecía todo el mundo una segunda oportunidad? Además, ella estaría en guardia. No le volvería a hacer daño, porque esta vez ella no se lo permitiría.
—No sé por qué Jack no ha venido con nosotros —dijo Tommy por enésima vez—. A él también le gusta la montaña rusa.
Aunque Worlds of Fun había abierto solo por el día, el aparcamiento estaba lleno de coches. El sol brillaba y prometía ser un día hermoso. Trish se detuvo en el hueco más próximo.
—Ya te lo he dicho —dijo Trish, intentando hablar con calma y no prestar atención al tono quejumbroso de Tommy—. Este es nuestro día especial. Jack tiene su propia vida y nosotros tenemos la nuestra.
—Pero podría...
—Basta, Tommy. No quiero oír más del asunto.
Tommy la miró sorprendido y Trish intentó calmarse. No era necesario que se pusiese tan nerviosa. Que hiciese una semana que Jack no la llamaba no era motivo para perder la paciencia con su hijo. Julie le había dicho que estaba de viaje, pero Trish sabía con certeza que había vuelto el día anterior. Había visto su todoterreno aparcado frente al banco el viernes.
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Pero no pensaría en ello. Iba a concentrarse en pasárselo bien con su hijo. Durante toda la semana había hecho el esfuerzo de que no se le acumulara la limpieza o la ropa y así poder dedicarle el sábado a Tommy. Se habían levantado temprano para poder disponer de ocho horas completas de diversión en el popular parque de Kansas City.
—Pasaremos un día genial —dijo, esbozando una radiante sonrisa con esfuerzo—. Hasta sería capaz de subirme a la montaña rusa, ¿qué te parece?
—Pero siempre vomitas —dijo Tommy—. Cuando fuimos a Six Flags, vomitaste encima de aquel hombre...
—Acababa de comer —dijo Trish, cuyo estómago comenzaba a revolverse al recordar el episodio—. Y el algodón de azúcar y la montaña rusa nunca han sido una buena combinación.
Una hora más tarde se encontraban frente al formidable Orient Express. La tortuosa estructura daba más miedo todavía vista de cerca y los alaridos de la gente le dieron escalofríos a Trish. Se le aceleró el pulso y gotas de sudor le brillaron en el labio superior.
—¡Hala! —exclamó Tommy—. Lo pasaremos de miedo. Vamos a ponernos en la fila.
—¿Estás seguro de que quieres esperar? —preguntó Trish, haciendo todo lo posible por retrasar el momento fatídico—. La fila parece larguísima.
—Pero se mueve rápido —dijo una conocida voz masculina detrás de Trish.
—¡Jack! —exclamó Tommy, sonriendo.
Trish se dio vuelta lentamente, con el corazón golpeándola en el pecho.
—Qué sorpresa.
—Ya lo sé —dijo Jack riendo—. Quién iba a pensar que nos encontraríamos
aquí.
Desde luego que Trish no, o no se hubiese puesto una camiseta y un par de
pantalones cortos de tela vaquera. Jack, que llevaba pantalones cortos de color caqui y un polo azul marino, parecía haber salido de las páginas de una revista de moda.
—Estás preciosa, como siempre —le dijo.
Con las prisas, Trish apenas se había puesto maquillaje y se había atado el cabello en una coleta. ¿Preciosa? ¡Qué va!
—Jack, ¿estás seguro de querer montarte en eso? —preguntó Missy, acercándose con un zumo helado en una mano. Se detuvo en seco—. Hola, Trish, qué sorpresa.
Trish deseó que la tierra la tragase. A pesar del calor, Missy estaba hecha una rosa, con un traje de pantalones cortos color limón y sandalias de finas tiras. Llevaba el cabello oscuro, con su perfecto corte, suelto sobre los hombros.
—Missy. Qué gusto verte —dijo Trish, superando su vergüenza. Recorrió con la vista la multitud—. ¿Y Kaela?
—Iba a venir con nosotros —dijo Missy—, pero anoche se descompuso. Mi hermana la está cuidando hoy.
¿Había dejado a su hija enferma?
Trish se mordió la lengua. Aunque nunca había dejado a Tommy solo cuando se encontraba enfermo, había mucha gente que no pensaba igual.
—Ma siempre se queda conmigo cuando estoy enfermo —dijo Tommy—, ¿A que sí, mami?
—Bueno, yo...—titubeó Trish.
—Una vez hasta tuvo que faltar a un examen importante —dijo Tommy—. Yo tenía mucha fiebre. Cuarenta y nueve.
A Jack le temblaron los labios.
—Querrás decir, cuarenta, cielo —dijo Trish con cariño—. Estabas muy malito.
—Kaela no tenía fiebre —dijo Missy—. Bueno, quizá unas décimas. Pero eso es muy común cuando tienen otitis.
—Estoy segura de que está en buenas manos —dijo Trish con sinceridad.
—Mi hermana la cuidará bien, es verdad —dijo Missy, y su rostro se relajó—. Sabía que lo comprenderías; como tú también tienes que apañártelas sola... Hace rato que Jack y yo habíamos planeado esta salida. No quería cancelarla.
—Pero era más para Kaela que para nosotros —dijo Jack—. Te dije que comprendería si te querías quedar en casa con ella.
—Pero no quería cancelar la cita —dijo Missy, colgándosele del brazo—. Estoy tan cansada de quedarme los fines de semana en casa sin hacer nada... Aunque no estoy segura de querer pasarlo montada en este monstruo —añadió, mirando hacia arriba y simulando un escalofrío.
—A mí me encanta la montaña rusa —dijo Tommy—. Es espantosa. Mamá me prometió que esta vez iría conmigo.
Jack le sonrió al mito antes de mirar a Trish.
—Creía que no te gustaba.
—La odia —dijo Tommy sin darle oportunidad de abrir la boca—. La última vez le vomitó encima a un señor calvo que se puso tan furioso...
—Basta, Tommy —dijo Trish, apoyándole la mano en el hombro. Jack sonrió.
—Si quiere, se puede montar conmigo —dijo, lanzándole una mirada de soslayo a Missy—. A menos que tú quieras ir.
—Cedo mi asiento con todo gusto —dijo Missy con una carcajada y un gesto de la mano—. Id vosotros dos. Trish y yo nos sentaremos en la sombra de aquel árbol a descansar un rato.
—Que os divirtáis —les dijo Trish. Tommy se iba parloteando con Jack y no le prestó atención.
Trish y Missy intercambiaron sonrisas y se dirigieron al banco.
—¿Quieres? —preguntó Missy, alargándole el zumo.
—No, gracias —dijo Trish, negando con la cabeza.
Durante la siguiente media hora, Trish y Missy hablaron de todo y de todos, menos de Jack. Finalmente, Trish no lo soportó más. Necesitaba saber qué había entre Jack y Missy, así que cuando Missy mencionó a Jack, Trish aprovechó la oportunidad.
—¿Vais en serio? —dijo Trish, esperando que su tono pareciese natural.
Missy no respondió inmediatamente. Tomó un sorbo de su bebida con la mirada perdida en la distancia. Finalmente, cuando Trish había comenzado a preguntarse si Missy le respondería, habló.
—Estoy saliendo de un mal matrimonio, un matrimonio realmente malo —dijo, con la voz tensa—. Es demasiado pronto para pensar en una relación seria con nadie. Pero si alguna vez decido dar el gran paso nuevamente, creo que lo haría con alguien como Jack. Es el mejor. Pero estoy segura de que tú ya lo sabes.
Trish sonrió. Sabía que la mayoría de la gente de Lynnwood estaría de acuerdo con Missy. Jack tenía fama de ser un empresario trabajador, un miembro activo de la comunidad y, tal como Missy había dicho, un hombre estupendo.
Quizá, si te daban la oportunidad, incluso sería un buen padre.
—¿Crees que la gente puede, cambiar? —preguntó abruptamente.
—¿En qué aspecto? —preguntó Missy, extrañada.
—Por ejemplo, si una persona es egoísta y egocéntrica de joven, ¿crees que una persona así puede cambiar? ¿O crees que esas características son parte de la personalidad básica de una persona?
—Creo que las personas pueden cambiar y lo hacen —dijo Missy y se quedó en silencio un rato—. Algunos mejoran, algunos empeoran. Con el transcurso del tiempo, la gente muestra realmente cómo es. Basta con que les des la cuerda para que se ahorquen solitos o se salven. Mira a mi ex marido, por ejemplo. Cuando estábamos de novios, tenía el carácter fuerte, pero con el paso de los años se convirtió en un ser realmente malo.
Mientras Missy seguía parloteando, Trish pensaba en otra cosa.
Le había dado mucho que pensar. Quizá Jack no era el mismo egocéntrico que le había roto el corazón. Tommy lo adoraba. Pero antes de permitir que Jack participase más de la vida de su hijo, haría lo que Missy sugería y pasaría más tiempo con Jack. Lo conocería mejor, vería si realmente había cambiado. Después de todo, ¿qué podía perder?
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- In Serial81 Chapters
Mr Reigns
I was going to die on the stairs. Before I could actually feel the other steps of the stairs, I felt hands wrapped themselves around my waist. My eyes were closed. Why do we close our eyes when there were some dangers? That was stupid. As if with closed eyes, we weren't going to feel any pain. "Fuck. Are you okay?" I opened my eyes quickly when I heard this deep sexy voice. My eyes widened at the sexy piece of human standing in front of me. No human had the right to be that sexy. "God?" I asked. When he rose one of his perfect eyebrows in confusion, I realized how stupid I sounded. His perfect face was everything. His well trimmed beard made him look so handsome. His green eyes was hypnotizing. As his body was pressed against mine, I could feel how muscular he was. He helped up stand up and roughly let go of me. His eyes trailed to the floor. I followed his eyes to see a cigarette on the floor. "I'm sorry?" I more like questioned. Was I supposed to apologize for the wasted cigarette which was going to ruin his health? "Thank you" I said when I decided to look at him again. He was already staring at me. He was wearing a black suit. His hair was perfectly fixed. I wonder how would he look if his hair was messy and he was wearing a Jean. Noticing that he was not going to say anything else, I stared at the stairs. "I'm going to go" I simply said and walked down the stairs carefully. When I was on the grass, I gently lifted my dress so that it wouldn't be ruined and walked bare feet on the grass. I turned my head slightly to look at the man, who seemed to be observing me. He was still on the stairs, his eyes on me. He was model worthy. He did seem to the snobby type of man. I quickly turned around to face the woods. That man could take the breath away just by his looks.
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A Pinch of Cinnamon
COMPLETE"Just how wet are you for me?" He rumbles in my ear. His hand dips into my underwear and I gasp at the sensation of his finger brushing against my clit. I grasp his shoulders, holding tight, as his finger lowers towards my entrance, feeling for the nectar that only he seems to be able to draw from my body. "You're soaked baby." He groans. I can no longer form words as his mouth latches onto my nipple. My stomach tightens feeling him caress my most intimate areas.*************After a bitter divorce, a 30 year old man comes back home to live with his parents. They throw him a welcome home party , where he is instantly drawn to a young woman. Getting to know her only makes his attraction grow that much greater. He is determined to make her his even as her own heart wars with her head, pleading with her to not get involved with something that could lead to more heartbreak. Will their love prevail?
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Over Chai And Coffee ✔
[Completed]| A Drikshit Fan Fiction |Chai and Coffee are said to be each other's strongest competitors, but more than them, people who consume these beverages compete against each other's liking. ●○●○●○●○Imagine yourself enjoying your chai with the perfect scenic beauty and stars up in the sky but then add a sexy drool worthy typical new next-door neighbour who has this strong liking for coffee and well, a very particular dislike for you chai, but then you both end up playing a brand new version of 21 questions, which leads you to 12 letters,two words separately: ADVENTURE & LOVEThat's Drishti's life, explained to you Over Chai & Coffee.Well, totally fun, you can predict. ●○●○●○●○A bullet... Someone fired a bullet. My eyes shot up with horror and so did Rakshit's. "Melon, run!" With that he caught hold of my hand and in a jiffy we were running out of my house with my free hand now clutching the key of my car and the other hand clutching his hand. ●○●○●○●○||Word count: 20,000-30,000||©mysteriousfairy18
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(m.) fluctuat nec mergitur _ it is tossed by the waves but does not sink_ "I love you. You know that right?""Yeah, I know. Why?""I just wanted you to know."
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might have slow updates it just depends NSFW! not for my innocent loves💟I love Yarichin Bitch Club so hopefully I can share my fantasias while filling yours.*I'm not a professional just a weeb with a lot of time*I HOPE YOU ENJOY MY LOVES!! ヾ('・ω・`)ノ(btw all the boys are bi/pan/queer in this so I can make it more interesting)
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Zaddy
I pulled on my beige puff jacket as I opened the door. Just as I turn to the door, Elijah is standing right in front of me. "I've missed you so much." He tilted his head towards me, yearning for one of my kisses. I placed my hand against his face and pulled away. "Don't you have to go skiing?"He removed my hand. "And didn't you just see me this morning?" I asked, tilting my head and placing my hands on my hips. He bites his lips and pulls me closer. "I wanted to see you before we leave." He quickly pecked my lips and gripped my bottom. I lightly pushed him off and giggled. ✘✘✘✘✘𝘑𝘢𝘥𝘢 𝘊𝘢𝘮𝘱𝘣𝘦𝘭𝘭 𝘮𝘦𝘦𝘵𝘴 𝘌𝘭𝘪𝘫𝘢𝘩 𝘒𝘪𝘯𝘨, 𝘢𝘯 𝘰𝘭𝘥𝘦𝘳 𝘮𝘢𝘯. 𝘏𝘰𝘸 𝘸𝘪𝘭𝘭 𝘴𝘩𝘦 𝘥𝘦𝘢𝘭 𝘸𝘪𝘵𝘩 𝘩𝘪𝘴 𝘳𝘪𝘤𝘩 𝘭𝘪𝘧𝘦𝘴𝘵𝘺𝘭𝘦 𝘢𝘯𝘥 𝘩𝘰𝘸 𝘸𝘪𝘭𝘭 𝘩𝘦 𝘥𝘦𝘢𝘭 𝘸𝘪𝘵𝘩 𝘩𝘦𝘳 𝘤𝘳𝘢𝘻𝘺 𝘸𝘢𝘺𝘴?(The pictures within this book aren't mine. I edit details and change a few things.)
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